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sábado, noviembre 06, 2004

En sorbe cida 

Lo que hacía este señor es juntar (coleccionar, es la palabra) sorbetes usados. Se paseaba con su sobretodo raído y su barba indomable por bares y cafeterías, como quien no quiere la cosa, como esperando o buscando a algún conocido en alguna mesa. Apenas se desocupaban las sillas, corría como poseído y arrebataba los cilindros de plástico antes de que pasara el mozo.

El loquito de la paja, lo llamaban despectivamente los pingüinos ansiosos de propina.

Lo que no sabían es que cada sorbete contiene todas las palabras que la gente no se anima a decir. Todas las que no salen, las que mueren en los silencios incómodos y cobardes cuando la gente se esconde tras el vaso. Como un caracol, el loco metía los sorbetes en su oído y escuchaba con atención.

No sos vos, soy yo.

Conocí a otra persona.

Vámonos a vivir juntos.

Tenés un pedazo de orégano entre los dientes.

Tapame que entró mi ex por la puerta del frente.

Me estoy haciendo pissssssss.

Tierra tragame, tragame ya.

Tendría que haberme pedido el licuado con leche.

Dios, no hables más de trabajo.

Qué lindos ojos tenés.

Me ponés nerviosa cuando me mirás fijo.

Me gustás tanto.

Tonight's song: Pale September - Fiona Apple. Best served with: dejar de guardarse las cosas, que para algo están los momentos que las empujan.

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